Historia de la Astronomia

Por Alberto V. Delfino 


La historia de la astronomía, no es nada más que la respuesta a la búsqueda incesante del espíritu humano por comprender la naturaleza del mundo en el que vive, y se produce a partir de la toma de conciencia de los límites de nuestra propia humanidad. Una búsqueda incansable y eterna, tratando de elaborar un nuevo dialogo con la luz que nos llega desde las estrellas.

Un dialogo capaz de establecer una relación más estrecha, más armónica entre el hombre y el Cosmos, de manera que cuando elevamos la mirada al cielo podamos comprender nuestro lugar en el Universo y refundar la visión que tenemos de la naturaleza, aprender a vivir con lo que nos rodea y llegar a tener un protagonismo más responsable.

Por ello, este trabajo no consiste exclusivamente en enumerar una serie de acontecimientos ordenados cronológicamente (aunque no se pueden omitir ciertas fechas y sus protagonistas), sino que, en realidad pretende narrar la evolución del pensamiento de aquellos que intentaron explicar cómo funciona el cielo desde la antigüedad hasta nuestros días.

El principio

En la Grecia clásica, cuando los complejos acontecimientos que nos rodean, eran atribuidos a los caprichos de los dioses del Olimpo, TALES de MILETO provocó la primera revolución del pensamiento antiguo al atreverse a explicar el funcionamiento de la naturaleza, formulando la idea de que el mundo puede ser comprendido sin necesidad de recurrir a interpretaciones teológicas o míticas.

Tales de Mileto

Tales sugirió la idea de que la naturaleza sigue unos principios consistentes que podrían ser descifrados, y así empezó el largo proceso de reemplazar la noción del reinado de los dioses por la de un universo regido por leyes de la naturaleza y creado conforme a un plan que algún día aprenderemos a leer. Todo comenzó con un solo elemento, el agua primordial, de la que hizo el principio explicativo del Universo

El cosmos era un lugar donde todo permanecía perfecto, donde nada podía ser cambiado porque su naturaleza era Divina (ANAXIMANDRO hablaba de una sustancia, el ápeiron; lo ilimitado, lo indeterminado, lo inmortal e indestructible, lo inengendrado e imperecedero) por lo que, los cielos estaban negados para la condición humana. La distancia entre el Cosmos y el hombre era infinita y su relación prácticamente imposible.

Cuadro Surrealista “Apeiron”, de Benjamin Otero. Las posibilidades de pensar la realidad como parte de un continuo infinito intangible y por ende caracterizado por interminables transformaciones…

Para Aristóteles, las leyes de la naturaleza que regían en la tierra, eran muy distintas a las se aplicaban para el cielo: en la tierra los cuerpos se corrompían y podían moverse en forma desordenada, en cambio, mas allá de la Luna, los cuerpos celestes eran esferas perfectas, se desplazaban con movimientos circulares, uniformes e inmutables.

Al pasar el tiempo

La Tierra fue el centro del Universo por mucho tiempo pero con el transcurso de los siglos y la ayuda de otras ramas de la ciencia, la astronomía comenzó a elaborar una relación más cercana entre el hombre y el cosmos: La Tierra dejo su lugar de privilegio en el Universo, pero eso era sumamente peligroso porque el hombre también iba a perder su centralidad, lo que provocaría que comenzara a temblar el edificio seguro que él mismo había construido como soporte de una explicación satisfactoria de su posición en el mundo y de su relación con Dios.

Anaximandro

La astronomía es la ciencia de las enormes distancias y de la inmensidad inconmensurable del cosmos pero solo toma sentido cuando se le otorga la simple dimensión humana; COPÉRNICO y GALILEO hicieron eso posible, porque a partir de ellos, la tierra ya no fue el centro del universo y los cielos dejaron de parecernos perfectos e inmutables.

A partir de Galileo, el hombre, al ver el cielo asistido con instrumentos ópticos, se dio cuenta de que tampoco el Sol ocupaba ese lugar de privilegio, sino que solo era una estrella más entre tantas otras y que ellas no eran inmutables y sus movimientos distaban mucho de ser constantes y perfectos.

Una nueva interpretacion del mundo

La astronomía da un giro importantísimo respecto de las ideas de Aristóteles porque con Newton el hombre se da cuenta que forma parte del Cosmos: Newton nos alerto de que el Universo no es tan distinto a nuestro mundo, la fuerza por la que cayó la manzana del árbol era la misma que mantenía en órbita la luna alrededor de la Tierra y a los planetas alrededor del Sol. La gran revolución de Newton consistió en descubrir que las leyes de la física que regían para este suelo que pisamos (la Tierra) también servían para explicar la mecánica celeste.

Quien hubiera dicho que este niño iba a revolucionar la fisica del siglo XX? Albert Einstein.

Y mucho más que eso, no solo formamos parte del Universo sino que, el hombre es el propio Universo conociéndose a sí mismo. Hoy sabemos que el calcio de nuestros huesos, el hierro en nuestra sangre, el oxigeno que respiramos, el cloro en la clorofila de las plantas, el oro en los anillos de bodas, todo ha sido forjado en los hornos termonucleares de generaciones de estrellas anteriores a nuestro Sol.

Ni el propio tiempo es tan absoluto, perfecto y constante como creíamos sino que, a partir de ALBERT EINSTEIN, el espacio y el tiempo también sufren de algunos cambios cuando interactúa con ellos la materia.

Quedamos perplejos y nuestros sentidos se estremecen cuando, a pesar de percibir la inmensidad del espacio, también somos capaces de aceptar que el universo conserva la humildad de lo pequeño: En una conferencia de prensa de 1937, el físico danés NIELS BOHR (1.885 – 1962) expreso: “Solo comprenderemos el origen y la estructura del Universo cuando hayamos primero comprendido como las leyes de la mecánica cuántica operan sobre las partículas elementales”

Niels Bohr

Todavía no sabemos si el Universo es infinito, de lo que sí estamos seguros hoy es que no hay nada perfecto en él y esa condición “humilde” lo coloca más cerca del hombre porque con el correr de los años, la astronomía ha desmitificado el universo, si se quiere, le ha dado al cosmos una dimensión más humana, y en ese sentido cabe por ejemplo, imaginarnos: ¿qué sería la tierra sin el hombre?, solo un cascote que gira alrededor de una estrella, pero la Tierra tiene la capacidad de engendrar vida, es nuestro hogar y el de una inmensa diversidad de vida. El hombre es el único ser que tiene la responsabilidad de proteger este planeta y eso solo se lograra creando una relación más armónica con el Universo.

La astronomía tuvo y tiene mucho que ver en esa relación: Así como en la antigüedad, el hombre agrupaba estrellas uniéndolas con línea imaginarias, formando constelaciones y haciendo caminos en el cielo para orientarse, hoy la astronomía quizás nos sirva para volver a tomar esos caminos que los antiguos trazaron en el cielo entendiéndonos huéspedes transitorios de la tierra y no sus propietarios, entonces, solo entonces, quizás dejemos de asfaltar este planeta pero debemos hacerlo pronto, muy pronto antes que el asfalto devore todas las almas de este mundo.