Premio de Física para un argentino: Juan M. Maldacena

Por Martin Arin

Juan Martín Maldacena, en 2012, fue uno de los nueve científicos honrados con el Premio Yuri Milner a la Física Fundamental. Un orgullo para el país.
A todos nos gustaría felicitarlo…, aclamarlo como a un campeón… Sin embargo, nadie habla de él…


El nuevo Einstein se llama Juan y tiene apenas 45 años (1968). Nació en el barrio porteño de Caballito y hoy está en la tapa de varios diarios del mundo porque ganó el Yuri Milner que es un premio a las investigaciones sobre física fundamental que otorga tres millones de dólares. Escuchó bien… Tres millones de dólares!!! Un dato para comparar: El premio Nóbel otorga apenas un millón doscientos mil dólares.

Esto no es todo. A los 30 años, Juan recibió en Budapest uno de los mayores reconocimientos que existen en el campo de la ciencia y fue tapa del New York Times. Se podría hacer una película titulada: “Juan, de Caballito a Budapest”. O mejor dicho, a Harvard. Allí en Harvard, en la cumbre de la excelencia educativa, está trabajando este ex vecino del barrio porteño de Caballito. Es el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard.

Juan es la expresión de una historia luminosa que debería hacer inflar de orgullo el pecho a los argentinos. Hay que tomarlo como una forma de superar tanta irracionalidad y odio que a veces siembra la realidad cotidiana. Una manera de equilibrar tanta mala nueva.

Maldacena es el creador de una teoría revolucionaria que lo convirtió en el niño mimado de la física moderna y en uno de los científicos más populares del planeta. Muchas publicaciones científicas se preguntan si el mundo no está ante la presencia de un nuevo Albert Einstein. Es que precisamente, su gran descubrimiento tiene que ver con ese emblema universal del conocimiento que fue Einstein. Juan formuló una nueva teoría que explica mejor cómo está formado y cómo funciona el universo.

Esa teoría fue bautizada como “La conjetura de Maldacena”. Mediante este logro, Maldacena logró unificar teorías que parecían irreconciliables: la teoría de la relatividad de Einstein y la de la mecánica cuántica.

La conjetura Maldacena

La conjetura, también llamada correspondencia AdS/CFT (por Anti de Sitter/Conformal Field Theory) es la (aún no demostrada) equivalencia entre una teoría de cuerdas definida en un espacio anti de Sitter y una teoría cuántica conforme de campos sin gravedad definida en el borde del mismo.

Workshop de 2007, celebrando los diez años de la Conjetura. 

El logro de Maldacena ha sido, precisamente, mostrar que ciertas teorías físicas que rigen la física microscópica de las partículas fundamentales son totalmente equivalentes a ciertas teorías físicas con las que describimos fenómenos macroscópicos tales como la fuerza de gravedad entre los astros. 

Más precisamente, la conjetura de Maldacena establece la equivalencia entre dos teorías físicas que, si bien eran previamente conocidas, hasta fines de 1997 nadie había notado que estaban intrínsecamente relacionadas. Una de esas dos teorías es la denominada “teoría de cuerdas en el espacio-tiempo curvo”, que puede considerarse como una generalización de la teoría de la Relatividad General que Einstein propuso para describir el campo gravitatorio. La otra teoría es una teoría cuántica de campos, similar a la que los físicos emplean para estudiar las interacciones nucleares entre las partículas subatómicas. Según Maldacena, estas dos teorías son, en realidad, dos formas de describir las mismas ecuaciones o, como se suele decir, dos caras de la misma moneda.

El Dr. Zoldberg de Futurama cayendo en un agujero negro.

Este porteño es profesor en la Escuela de Ciencias Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, el mismo en el que trabajó y murió Einstein.


Sus historia

Juan es el típico producto de la movilidad social ascendente de una típica familia de clase media porteña, que hasta no hace mucho podía enviar a su hijo a la universidad. Luis y Carmen, los padres de Juan, pudieron darle educación superior también a sus otras dos hijas. Es aquel sueño que Florencio Sánchez planteaba en “Mi hijo el doctor”.Esa utopía del progreso, cuyo paradigma fue y debería ser siempre el que nuestros hijos sean mejores y más felices que nosotros. Juan estudió dos años en Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires y después en la meca científica de la física argentina que es el Instituto Balseiro de Bariloche.

Historias como esta merecen ser contadas porque ayudan a levantar el ánimo de los argentinos ante tanta basura de inseguridad, corrupción y peleas por el poder como hay. Es una forma de reafirmar que los argentinos aún pueden, como alguna vez pudieron, algo que se ve reflejado en varios premios Nobel científicos y otros obtenidos. Es una expresión de que en la Argentina no todos son solo futbolistas, o políticos corruptos, o piqueteros, o delincuentes, o “la mano de Dios”… Los argentinos generalmente descollan a nivel mundial en forma individual, pero les es muy difícil lograrlo a nivel de grupo o equipo, justamente al revés que otras sociedades.

Juan Maldacena tenía 30 años cuando recibió el premio “Javed Husain”, en Hungría, ante 2.000 científicos, cada uno más famoso que el otro. Los más importantes centros científicos del mundo lo querían fichar en sus planteles de investigadores. Basta con mencionar su apellido entre los grandes intelectuales, y estos saben que se está hablando de un argentino, y de otra Argentina muy distinta a la que presentan los medios mundiales cada vez que sus gobernantes se descuelgan con alguno de sus habituales desaguisados, a contramano del resto de del mundo. La CNN y la revista Time apostaron a él como futuro líder.

Una de las tantas charlas que ha dado en el mundo.

Juan extraña las montañas de Bariloche que solía escalar, y nuestra música folklórica, con guitarra y bombo. Con sus neuronas Juan supo generar cosas insólitas. En una importante convención de estas mentes superiores, alguien de la Universidad de Chicago, cambió la letra de “Macarena” por “Maldacena”. ¿Se acuerda de “Dale alegría a tu cuerpo Macarena”? Todos se sumaron al coro de esta canción bastante popular de la historia contemporánea en los Estados Unidos y que fuera la base de la campaña electoral de Bill Clinton. “Dale alegría a tu teoría Maldacena”, cantaban en esta oportunidad los muchachos.

En 2012, donó a su querido Instituto Balseiro 200 mil dolares. Ademas, el 10 de mayo de 2013 Juan, junto con otros cientificos argentinos, fue aceptado en la Academia de Ciencias de los Estados Unidos.

Dale alegría a la Argentina, Maldacena, deberían cantar los argentinos en estos tiempos de cólera aunque algún descreído diga: ¡¡ qué le vas a cantar a Maldacena…., si vivía en Caballito, a la vuelta de casa!!

Si quieres romperte la cabeza con un paper “introductorio” -en ingles- de la Conjetura, toma valor y leelo gratis aqui.