Musica Celestial

Por Jorge Das Airas y Daniel Das Airas

La música y la astronomía siempre han tenido una enorme relación. Muchos astrónomos han sido músicos, como William Herschel, descubridor del planeta Urano.

Placa conmemorativa a Dimitri Shostakowich en Samara, Rusia.

A veces, hay temas clásicos que es necesario la explicación de un melómano experto para poder interpretarlo. En este caso Jorge Das Airas cumple esa función de abrirnos el conocimiento musical. Por su parte su hijo, Daniel Das Airas, es el que nos da la explicación “científica” asociada.


En sus palabras:

“En la tarde de un día primaveral de nuestro hemisferio sur, diáfano, con un cielo brillante, disfrutando la sonoridad de una estupenda versión de la Sinfonía Nº 5, de Dimitri Shostakovich, opus 47.

Sentimos su primer movimiento “moderato”… imaginado como un cósmico viaje de los planetas por el infinito…


Abre la partitura una melodía llevada a cabo por la secciones de las cuerdas que copian la serenidad del cielo.
De pronto se oyen las disonantes fugas de las maderas cuál caótico devenir de asteroides en fuga hacia la nada. Más allá el retumbar de la percusión remeda al gigantesco Júpiter, prontamente acallado por la serenidad de las flautas que nos remiten a la humildad de Urano.
Hay un paréntesis – muy pianísimo – de xilofónos y, nuevamente, el canto de todos los planetas acompañados por el empuje del Sol… y la trayectoria de la melodía que los sigue, con pizzicatos, cuál carrera de cometas.

Luego sentimos la serenidad de los violines y violas en un placentero recorrido a través de las distantes estrellas. Todo paz y orden: Cosmos.
De repente irrumpe estentóreo Mercurio, el voraz, con toda la fuerza de la orquesta en pleno, llevando así la música a su extremo más alto….hasta competir con la dureza de Marte, que lo hallamos rojo de ira en el vibrar enloquecido de los fortísimos de las grande tubas, clarines estridentes, trombones y toda la sección de percusión que refuerza una nerviosa melodía en el retumbar de los astros…
Al final encontramos, otra vez, la paz de la serena Luna hamacada en brazos de los violines.

Ahora todo resulta festivo.


Como si coronase el cielo un arco iris y los planetas se llamaran a sosiego luego de este corto viaje celestial.”

El siguiente video puedes disfrutar la Sinfonía 5, Opus 47. Son 51 minutos de placer…..

Si te interesan estos temas y quieres entrar en contacto, puedes escribirle a uno de los autores, Jorge Das Airas.