Un sencillo cohete desentraña secretos de la formación del Universo temprano

Ha sido posible investigar profundamente la estructura del Universo Temprano, con simples cohetes lanzados entre el 2010 y 2012.

El equipo CIBER en 2009, con uno de los cohetes usados.
El experimento mide un resplandor difuso de la luz infrarroja en el cielo, conocido como el Fondo Cósmico Infrarrojo. 
CIBER ve longitudes de onda más cortas de la luz infrarroja que registra el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA y el satélite AKARI de Japón, que se han realizado mediciones similares en longitudes de onda infrarrojas más largas en el pasado.

La investigación revela que este fondo luz infrarroja tiene un espectro más bien “azul”, lo que significa que aumenta en brillo en longitudes de onda más cortas. 
La luz que ven nuestros ojos están entre 0,4 y 0,7 micrones. Estas mediciones son apenas un poco mas allá del rojo. Sin dudas en mejor la coincidencia de las mediciones de la curva azul.
El brillo de la señal de CIBER, y su color azul, fueron una sorpresa para los astrónomos, e indican que la emisión no vino de las primeras galaxias en nuestro universo, según lo propuesto anteriormente. 
Las primeras galaxias habrían producido un espectro más rojo, que cae abruptamente en las longitudes de onda más cortas, como se indica por la línea roja del gráfico. 
En lugar de ello, los datos CIBER encajan con un modelo que dice que la luz de fondo se explica mejor por las estrellas errantes entre las galaxias, como se muestra por la línea azul.

El sensor transportado por el cohete.

Si quieres ve al enlace para ver más información sobre el CIBER.