Ciencia y Fe –  Encuentro Participativo 29/07/2015

Por Daniel Julian Checa

Si te interesa participar de esta interesante charla, inscribite al final del articulo

En otras oportunidades he trabajado el tema Ciencia y Fe con grupos  de científicos creyentes, sin dificultades y muy buenos resultados.

ciencia y fe - El gran debate

En ese ámbito no hay ningún problema en hablar de complementariedad. Ahora en cambio tenía muchas dudas, ya que me consta en un grupo mayoritariamente agnóstico la cosa es más difícil.No obstante, he hecho un gran esfuerzo en invitar personalmente a quienes considero  podían hacer un valioso aporte. Quiero compartirles que estoy profundamente satisfecho por la respuesta que muchos, muy generosamente me han hecho llegar.

Algunos (los menos), hasta hoy no han dicho nada. No corresponde que los nombre, ya que no tienen obligación de acusar recibo y descuento que si no lo han hecho es por muy válidas razones.

Otros, me han contestado e incluso hemos tenido largas conversaciones en algunos casos, pero no más (Marcos Rodriguez A, Luciano Señorans, Constantino Baikouzis, Mariano Ribas, Gabriel Bengochea, César Brollo).

No pierdo las esperanzas, por la buena voluntad demostrada y además, porque por ejemplo  en el último minuto, Marcos puede tener alguna idea genial.

diferencias entre ciencia y religion

Finalmente, están los que con sus comportamientos  acarician al “alma” (con licencia poética, no científica, claro). Algunos casos especiales: Jaime Garcia (respuesta inmediata y colaboración plena en forma tanto epistolar como telefónica), Marcelo Scauzo, Alejandro Barelli, Alberto Vicente Delfino, Sebastián Musso). Con ellos sigo en contacto y aprendiendo sobre el tema.

Por último, una mención especial a mi polifacético amigo Daniel Das Arias (que nunca sé de dónde saca el tiempo para hacer tantas cosas). Lo cierto es que además de haber sido el primero en contestarme,  muy inspirado me pasó una “obertura” de su autoría, para el comienzo de nuestro encuentro ya tan cercano, pero yo prefiero ponerla aquí (con su autorización). Para que la disfruten y porque, tal vez, sea en realidad la conclusión final.

Religión y Ciencia – Obertura

En el Canto XII de la Odisea Homero nos refiere que Ulises debe optar entre dos grandes peligros en su viaje de regreso a casa.

Su nave debe recorrer un estrechísimo corredor dominado a ambos lados por sendos monstruos marinos.

caribdis2

Por un lado se encuentra Caribdis. Horrible criatura que tres veces por día succiona el agua del mar y otras tres veces la vomita creando, de esta manera, tremendos remolinos. Si su barco se encuentra en las cercanías mientras esto ocurre su destino será inexorable y no sobrevivirá.

Al otro lado del canal está Escila. Plantada en una roca, y no menos temeraria, ésta es una criatura asesina de seis cabezas que arrebatará, con total seguridad, seis marinos de la embarcación. Uno por cada cabeza.

Escila

La elección no puede ser más trágica.

Si su nave se acerca a Caribdis existe la esperanza remota de poder sobrevivir. Pero también que todos perezcan en un naufragio.

Si, en cambio, opta por acercarse a Escila seis compañeros morirán con total certeza. Pero el resto sobrevivirá.

Finalmente, y sabiamente aconsejado, Ulises opta por la segunda alternativa.

Paga el precio de perder parte de su tripulación pero el barco logra cruzar el istmo.

“Así que comenzamos a sortear el estrecho entre lamentos, pues de un lado estaba Escila, y del otro la divina Caribdis sorbía que daba miedo la salada agua del mar. Y es que cuando vomitaba, todo ella borbollaba como un caldero que se agita sobre un gran fuego -la espuma caía desde arriba sobre lo alto de los dos escollos-, y cuando sorbía de nuevo la salada agua del mar, aparecía toda arremolinada por dentro, la roca resonaba espantosamente alrededor y al fondo se veía la tierra con azuloscura arena. El terror se apoderó de mis compañeros y, mientras la mirábamos temiendo morir, Escila me arrebató de la cóncava nave seis compañeros, los que eran mejores de brazos y fuerza. Mirando a la rápida nave y siguiendo con los ojos a mis compañeros, logré ver arriba sus pies y manos cuando se elevaban hacia lo alto. Daban voces llamándome por mi nombre, ya por última vez, acongojados en su corazón. Como el pescador en un promontorio, sirviéndose de larga caña, echa comida como cebo a los pececillos (arroja al mar el cuerno de un toro montaraz) y luego tira hacia fuera y los coge palpitantes, así mis compañeros se elevaban palpitantes hacia la roca. «Escila los devoró en la misma puerta mientras gritaban y tendían sus manos hacia mí en terrible forcejeo. Aquello fue lo más triste que he visto con mis ojos de todo cuanto he sufrido recorriendo los caminos del mar.”

ulises

Los ecos del dilema de Escila y Caribdis llegan hasta nuestros días como símbolo de situaciones que se plantean de difícil solución y en donde las alternativas resultan escabrosas.

Algo así como encontrarse entre “la espada y la pared”. Estar “entre dos filos”.

Dos mil setecientos años más tarde un escritor irlandés – James Joyce – hará un paralelo con esta leyenda en su novela Ulises multiplicando al dilema original en otros no menos interesantes.

En efecto, en línea con el simbolismo que caracteriza su obra, Joyce relaciona a Escila con la roca (donde se encuentra el monstruo). Y, a partir de ahí, a este monstruo con la realidad, con los hechos, con Aristóteles….

Mientras tanto a Caribdis la emparenta con su remolino (que traga y vomita). Y a éste con los sueños, con la imaginación, con Platón…

De esta manera nacen y se multiplican otras disyuntivas pero, ahora, con connotaciones filosóficas. Las mismas que viene arrastrando la humanidad desde el origen de los tiempos.

Escila – Caribdis

roca – remolino

realidad – sueños

hechos – imaginación

Yendo un poco más allá, quizás también se deba incluir entre estos dilemas al que existe entre

la ciencia (los hechos, la realidad)

y

la religión (la imaginación, los sueños).

Quizás Escila sea la ciencia que devora implacablemente, una a una, nuestras teorías. Nuestras cosmologías. Así como lo hizo con cada uno de los marinos de la nave de Ulises. Y éste sea el precio que debamos pagar mientras avanzamos. Mientras progresamos.

Quizás sea Caribdis el monstruo de la religión que, desde la margen opuesta, sólo brinda una mínima y remota oportunidad de salvarnos. O perecer en un remolino que nos hunde en sus terribles y oscuras profundidades.

Tal como lo hizo Ulises, estará en cada uno de nosotros elegir qué camino seguir.

Él lo hizo bien.

Racionalmente.

Eligió la ciencia.

Eligió el camino de Escila.

Y de esta manera logró cruzar el estrecho.

science-vs-religion

No obstante Homero nos cuenta que, irónicamente, días más tarde de haber concretado su hazaña, los Dioses se enojaron con el héroe y lo arrojaron a las fauces de Caribdis.

Quizás este sea nuestro destino y nunca podamos liberarnos del dilema.

Daniel Das Airas

Bibliografía.

La Odisea – Homero

Ulises, claves de lectura – Carlos Gamerro

A alguien que me envió 6 carillas con una fundamentación valiente y completa de su posición, le pregunté sorprendido luego del intercambio correspondiente de pareceres:

“¿Vas a venir? De inmediato me contestó “Y cómo me la voy a perder”.

Buena compensación frente a los que dijeron era inútil el intento.

Profundamente agradecido a todos, ya casi estamos viéndonos.

Si quieres inscribirte u opinar al respecto de esta reunión participativa, puedes hacerlo en el enlace.

Fecha: 29 de julio de 2015 – 18:30 hs

Lugar: Primer piso de la Librería Aquilea – Avda. Corrientes 2008 – CABA.