!!! Felices Fiestas 2016!!!

Por Daniel Julian Checa

Escribiré, con un tono distinto al de otros años. En este 2015 han llegado a su punto máximo en nuestro país -Argentina-, las penosas divisiones entre amigos y familiares, exacerbadas impropiamente en forma permanente, con un esfuerzo digno de mejor causa.

FELIZ FINDE 2016

Ha sido triste para la sensibilidad de algunos y desde luego para mí. Estamos remontando eso, poniéndole voluntad.

En el umbral de un nuevo año, preparemos nuestro espíritu de un modo diferente para el 2016.

Sabiendo desde luego (como siempre), que el futuro dependerá de lo que hagamos NOSOTROS para concretar nuestros sueños (así como hablamos otros años de los distintos comportamientos frente a las piedras del camino).

Pero además, haciéndonos cargo que el énfasis en la propuesta navideña de hoy, está puesto en que EL OTRO, cuenta.

Ya no basta con hacer de nuestro corazón el verdadero pesebre donde renazca la esperanza (para eso no hace falta ni fe, basta un poco de visión poética nada más), sino traducir en términos de conductas observables, nuestra capacidad de dar amor.

Así sea, por ejemplo, organizando una cena completa para una familia necesitada. Como tantos estamos en este momento haciendo.

En nuestro caso, nos han tocado con 9, 10 y 11 hijos. Al menos ese día, ellos serán para otro, el hermano genérico en que se encarna Dios. Así de concreto y simple.

Pero claro, esto no es un llamado a la solidaridad. Es poner el centro de la celebración en lo que importa. En lo que significa realmente el 25/12, más allá de lo festivo personal.

Infobservador es una excelente plataforma de divulgación científica. De modo que, quiero apoyar lo anterior recordando el centenario de la teoría de un genio, que revolucionó en su momento la Física Teórica, con su Teoría General de la Relatividad (todavía viva en al ámbito científico). Tal vez, junto a Copérnico y Darwin, el responsable indiscutible de haber contribuido a abrirnos la mente hacia una mejor comprensión de nuestro pequeño lugar en el universo, tan misterioso como apasionante.

Albert y su hija Lieserl
Albert y su hija Lieserl

Me parece oportuno en su homenaje, copiar para este tiempo que estamos viviendo, una carta que le escribió a su hija.

Invito a reflexionar en lo que dice y en este caso en particular, tomarlo en el buen sentido “como de quien viene”.  De 1915 a 2015 ¿Estaremos ya en condiciones de entenderlo?

A Lieserl Einstein.

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc² aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!.

Tu padre,
Albert Einstein

A mí, me parece sin desperdicio. Más allá de los interrogantes históricos que plantea la vida real de Lieserl.

A los engreídos manipuladores  como yo, nada nos da más miedo que aquello que no podemos manejar y controlar: por eso prefiero el auto al micro o al avión. Pero, ¿mete miedo amar y dejarse amar? o a esta altura del partido no es más que otra excusa. Don Albert ya lo tenía clarito: “es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo”. Mejor aprendemos y nos ponemos las pilas de una vez por todas.

Como otro de mis fallidos anhelos (de los cuales es testigo Infobservador),  ha sido reconciliar Ciencia y Fe, quiero traer aquí también, algunos conceptos de San Pablo:

“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.  Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada. El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás”.

Y terminar con una conocida frase de San Agustín, que propongo como lema para todo el Nuevo Año 2016 y que junto con la Epístola de Pablo a los Corintios y la carta de Einstein, podríamos poner en el arbolito:

¡¡¡ AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS !!!