Descubriendo el cielo del Hemisferio Norte

Por Mariela David

Puedes ver la versión en francés.

Desde hace mucho tiempo quería conocer Francia, y fundamentalmente ver, ademas de las bellezas de la cultura del “viejo mundo”, el cielo invisible desde la Argentina.mat3

Así comienza la aventura, con el tren bala (TGV) desde París a Nantes, luego una parada intermedia en Sable D’Olonnes, comuna situada sobre la costa de la Vendée, al sur de La Loire, al borde del océano atlántico para cumplir con mi capricho de ir a la playa.

Mi periplo termina en Le Haut Bocage de Vendée, lugar histórico de guerras de la Vendée donde se encuentra también el famoso parque que combina espectáculo e historia, El Puy Du Fou.

Allí, uno a uno fueron llegando los integrantes de Village Du Ciel, una agrupación francesa de astronomía situada en la comuna de Réaumur, aportando distintas comidas y bebidas, algunas típicas de la zona ya que sabían que era mi primera vez allí. Nos reunimos en la casa de uno de sus intengrantes, Samuel Guedón, que cuenta con un hermoso cielo en su jardín.

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De la “Asociación Argentina Amigos de la Astronomía” me habían encargado llevar revistas antiguas como regalo (primeras ediciones décadas del 30’ y 40’ y modernas). También regalé uno los cuadros que pinto, el cúmulo estelar abierto “El Joyero”, ya que consideré que era representativo de nuestras latitudes y algunos almanaques astronómicos.

Una de las primeras cosas que me impacta fue ver el telescopio que ellos mismos construyeron, un Dobson de 500 mm.

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Cenamos, obviamente, todo delicioso y luego entramos a tomar algo. Cuando vuelvo a salir ya había oscurecido y es en ese momento cuando me encuentro con la constelación de Orión…pero ¡al revés! Los demás tal vez me miraban sorprendidos. Es una sensación difícil de explicar, era como mirar el cielo espejado, realmente no sé cómo describirlo pero fue muy emocionante.

¿Por qué el asombro? Quienes no estén muy adentrados en la astronomía u observación del cielo nocturno tal vez no se hayan percatado de que lo que vemos depende de nuestra ubicación en la Tierra (también del momento, ya que los objetos en el cielo van cambiando de posición con el correr de los días). Es decir, que hay algunos objetos que por ejemplo una persona que vive en Buenos Aires, Argentina puede ver, pero que una que se encuentra en París, Francia nunca verá a menos que se desplace hacia el sur.

Además, no vemos las constelaciones en la misma perspectiva.

Podemos decir que a Orión en el hemisferio sur lo vemos de cabeza ya que proviene de la mitología griega, del hemisferio norte. En las siguientes dos imágenes podremos comparar el cielo de Buenos Aires y el de Nantes (ciudad francesa situada cerca de donde observamos), el mismo día y horario. La primera muestra la constelación de Orión en Buenos Aires, mientras yo la observaba desde el hemisferio norte (segunda imagen), se puede apreciar como la estrella Betelgeuse se encuentra hacia abajo y Rigel hacia arriba, mirando hacia el norte. En cambio desde Francia ese mismo día Orión estaba ya casi por ocultarse hacia el Oeste, con Betelgeuse hacia arriba.

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Como decía antes, hay parte del cielo que no vemos desde Argentina. Recuerdo cuando alcé la cabeza y me encontré con una constelación de estrellas brillantes, como en forma de barrilete y me dije, ¡esta debe ser la famosa Osa Mayor! Enseguida pregunté quién tenía un láser para que me muestre las constelaciones, y sí, era la Osa Mayor, a la izquierda la Osa Menor y allí cerquita estaba la tan famosa Polaris. En el hemisferio sur no tenemos una estrella tan brillante y visible cerca del polo celeste.

Continuamos la observación con binoculares y el gran telescopio. Vi la Luna como nunca ya que con el telescopio usaban un ocular binocular (doble).

Seguimos conversando, compartiendo experiencias, café de por medio y cosas ricas. Les agradezco mucho a estas personas que sin conocerme me recibieron, me llevaron a pasear, me alojaron: Samuel Guédon, Isabelle Liégeois, Jean Grenier, Mathieu Charrier y todos los demás que participaron esa noche. Al día siguiente me llevaron a uno de los parques temáticos más importantes del mundo, el Puy Du Fou.

A veces mirando fotos de Star Partys de otros países en las redes sociales me preguntaba cómo sería esa experiencia y siempre tuve la fantasía de asistir a una donde se hablara otro idioma. Un viaje inolvidable, lleno de recuerdos, fotos y nuevos amigos.

Algunas fotos mas

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Se necesitan dos personas para mover el telescopio
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Las papas listas para comer
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Recibiendo los regalos de Argentina